Page 103 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias 101
En un motin en la plaza, en una revuelta, se dara la posibilidad de una
distinci6n: de entre la muchedumbre destacani un individuo y sera él quien
se anunciara unos momentos antes de que lo haga el resto gritando desde
el edificio. Su forma de salir por si mismo sera con un grito antes incluso
que todos los demas: la necesidad de una identidad personal. El anunciarse.
Pero volvamos al navegante y sus objetivos practicos, su beneficio y todas
estas ideas que no nos convencen del todo. Tiene que haber algo mas; hay
algo mas.
Al mostrarse como un "antagonista" del océano, al hacerse a la mal',
yendo forzosamente al encuentro de riesgos y peligros, incluido el de ju-
garse la vida, y luego los proyectos, las conquistas, las adquisiciones, no
nos parecen elementos sufieientes. Este nos hablara de horizontes segun el
momento del dia (el alba, la mafiana, la tarde, la no che) y, por lo tanto, los
atravesara, los observara desde un punto de vista experto, reconfortado en
esto por técnicos, con instrumentaci6n adecuada, pero en los momentos de
quietud, cuando sin viento el buque podra a duras penas seguir deslizan-
dose sobre el agua, sera cuando de los horizontes él (pensando en silencio,
solo, en su escrifio bajo el puente de cubierta) pasara sigilosamente con sus
pensamientos a la palabra "horizonte". En eielto modo, retrocedera, pero
quizas se trate también de un paso adelante, de un avance aunque se haya
retrocedido con el uso del singular.
Horizonte.
Porque, (,qué podria ser sino, por su naturaleza, ese hacerse a la mar?
En los libros de Historia se narra hechos y, por lo tanto, el navegante tendra
su hueco en el que quede clara su trayectoria, desde su nacimiento hasta su
muerte, asi como sus acciones; no podra haber ningun elemento escatolo-
gico que en cambio encuentre una buena acogida en los textos de Filosofia
del Ser o en una Filosofia mas especifica como la Filosofia del Hombre.
Para calmar su deseo por lo desconocido y lo absoluto, el hombre actua,
sale a la mar o, mediante otra empresa, se enfrenta a lo incognoscible; nos
gustaria siempre tener en mente este componente metafisico, ya que de lo
contrario todo nos parecerfa una competici6n, una lucha, aspiraciones de
grandeza y vanidad. Sabemos que no es solo esto y que es justo, también
en la escritura, el poder tener una luz que aclare los hechos.
Ya lleg6 la luz.
Habhibamos de la gran capacidad de la lechuza para penetrar en la oscu-
ridad y, con sus faros, abrirse caminos en la noche. La lechuza es como un
faro que escruta, obtiene datos y actua: un trabajo en si que, bien mirado,
vive y se diferencia, pero (,no existe ya ese asombro cuando deba vencer la

