Page 215 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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              empresa apuntaba incluso al proselitismo cristiano. Y, de hecho, dos frailes
              franciscanos  acompaiiaron a U golino en su expedici6n, con la misi6n de
              evangeli zar los pueblos paganos con los cuales habrian tenido contacto.
                En esta misi6n, asimismo, podemos afirmar que no eran de extraiiar las
              claras intenciones colonialistas que finalizaban con la extensi6n de la misma
              soberanfa en el territorio y sobre los pueblos que se encontraban fuera de
              los propios confines, con el objetivo de facilitar la dominio econ6mico en
              lo que respecta a los recursos, el trabajo y el comercio de estos ultimos.
                De esta forma,  se tendia a consolidar también el conjunto de creencias
              utilizadas para legitimar o promover este sistema, en particular, la de que
             los valores éticos y culturales de los colonizadores fueran superiores a los
             de los colonizados.
                Las galeras se armaron bien y, después de pasar el estrecho de Gibraltar
             y empezar el descenso a lo largo de las costas africanas, navegaron hacia
             el sur por la costa marroquf, hasta un Iugar llamado Gozora, pero tras este
             hecho, no se supo nada mas de ellos. De hecho, se perdieron las huellas de
             su expedici6n tras pasar por el cabo Juby, una pequeiiisima lengua de tierra
             arrinconada entre el mar y el desierto del Sahara occidental en los confines
             meridionales de Marruecos, y jamas volvi6 ningun hombre de la expedici6n.
                Se terminaba asi el mas antiguo  intento de exploraci6n transoceanica
             hecho por los Europeos en la Edad Media.
                La memoria de esta valiente aventura, simbolo de la audacia del hombre
             frente a las limitaciones impuestas por las posibilidades de su tiempo, sigui6
             viva durante mucho tiempo.
                Esta se  vuelve a  encontrar,  por ejemplo  en  la obra  "Castigatissimi
             Annali" del genovés Agostino Giustiniani, producida dos siglos mas tarde
             y  a la que haran referencia otros historiadores locales.  Se trataba de un
             vago recuerdo, que hacia dudar,  entre otras cosas, de la efectividad de la
             realizaci6n de dicho viaje.
                Rubo que esperar hasta la mitad del siglo XIX para saber de la existencia
             de un documento probatorio y resolutivo, un pasaje de los "Annali genovesi
             di Caffaro e dei suoi continuatori", recogido por el analista Jacopo Doria,
             tio del mismo armador de la expedici6n, Teodosio Doria, que habia subido
             a bordo con los hermanos Vivaldi, y cuya obra reproducimos como sigue: .':;,
                     "Por lo tanto,  en ese mismo ario,  Teodosio Doria,  Ugolino Vivaldi
             y su hermano, junto con algunos ciudadanos de Génova,  emprendieron
             un viaje que hasta la fecha nunca se hab[a intentado hacer.  De hecho, se
             armaron muy bien dos galeras y,  después,  se cargaron con avituallamiento,
             agua y otros bienes necesarios para los meses de viaje que les esperaba
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