Page 27 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias 25
jL\ ecuerdo todavia el asombro que senti de nifio cuando por primera
vez, en un dia soleado de primavera, pude ver desde la terraza de
mi casa, muy a lo lejos, Corcega que parecfa fiotar sobre las aguas
azules del mar de Liguria. Quién sabe', cmintas veces el joven Lanzarotto
Malocello habni sofiado también con esta vision, imaginando aventuras y
descubrimientos al otro lado del mar ...
Creo que se debe precisamente a estas visiones y horizontes que nacio
el amor que sienten por el mar los ligures, los cuales vivi endo en una tierra
avara de recursos pero rica en madera, frente a la lisa autopista del mar,
reino de los vientos, alimentaron su valor y su sentido de la aventura, asi
como las actividades ligadas al comercio.
Me homa presentar esta obra que, en mi opinion, va a contribuir a apartar
el velo del misterio que todavia rodea a nuestro héroe al que nuestra ciudad
presume de haber visto nacer, que ha pisado las calles de la antigua aldea
amurallada y que si endo todavia un nifio aprendio, como todos su coetaneos,
a llevar, como si de un juego se tratase, las velas y el timon a la orilla de
nuestras aguas.
Han pasado siete siglos desde aquel entonces, un abrir y cerrar de ojos con
respecto a la historia del hombre, aunque algo mas de veinte generaciones
nos separen de él, los documentos escaseen y las noticias no corroboren la
informacion obtenida. Aun asi, es cierto que los Malocello eran una osten-
tosa familia genovesa que poseia tierras y casas en la zona hasta el punto
de que el malus augellus todavia se encuentra en el escudo de armas de la
vecina aldea de Celle.
Sus viajes fueron mas los de un explorador que los de un comerciante,
animado por el dantesco "deseo de convertirse en experto del mundo". Al
mismo tiempo que se le venia atribuyendo el redescubrimiento en tiempos
modernos de las islas Fortunatae en la ruta del Ulises de Dante, que el
mismisimo poeta, justo en aquellos afios, pensaba haber a1canzado mas alla
de las Columnas de Hércules "siempre desde ellado izquierdo" y a las que
habrfa llegado tras ver una montafia altisima.
Las historias que cuentan los navegantes que han recorrido aquella ruta
hablan de una montafia altisima (el pico del Teide), cuya vista acompafia
durante horas y horas, y que me gusta imaginar, tal y como viene descrita
en el poema dantesco, como un eco del descubrimiento que se acaba de
hacer justo en los afios en los que Dante escribia su Comedia, o como re-
lato fantastico de quien, habiendo llegado demasiado lejos, aun asi habia
conseguido volver atras.
Porque en las costas del Atlantico, muchas eran las historias que circulaban
entre los marineros en tierras mas alla del "mar desconocido" y también porque,

