Page 25 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias                                              23



             (!E   n calidad de Presidente de la Asociacion de Marineros de Italia, me
                   alegra haber tenido la posibilidad de escribir uno de los prologos de
                   una obra tan importante como esta. Creo que no podria faltar la "voz"
             de los marineros al hablar de uno de los mas grandes marineros de Italia,
             que todavia vive en la leyenda y en aquel halo de epopeya fascinante que
             rodea todas las exploraciones oceanicas.
                El espiritu de aventura, la temeridad, la valentia al enfrentarse a lo des-
             conocido y a las intemperies son una parte integrante del alma del marinero
             de ayer y de hoy: si a estas caracterfsticas -hoy me gustarfa llamarlas vir-
             tudes, en una época en la que reinan el conformismo de andar por casa y la
             comodidad del materialismo- se suman también el sentido de la empresa, el
             dominio de las tradiciones marftimas y de la navegacion a vela, el carisma y
             el control sobre la tripulacion, el ejercicio de control y mando, se empieza
             a dibujar la persona del gran navegante.
                La leyenda de las Columnas de Hércules, por otra parte ya seguramente
             a1canzadas por los Romanos, asi como cada obstaculo material o ideaI, no
             frena el afan del mari nero por descubrir y saber.
                Me gusta recordar, con Lanzarotto, a todo el pueblo italiano que vive del
             mar, ya sean genoveses o venecianos, amalfitanos o pisanos, poco importa, al
             fin y al cabo los italianos que forman parte de este pueblo mar{timo y sin los
             cuales el nuevo afan por aprender e investigar no habrfa podido eliminar la
             supersticion ni navegar mas alla del horizonte conocido. El descubrimiento
             de la isla que, por su nombre, todavia hoy sigue siendo un testimonio vivo
             de la gran hazafia del navegante, se trata de un monumento que recuerda
             la audacia de todos  los navegantes italianos. Siempre he afirmado que en
             Italia existe un déficit asombroso e intolerable de cultura marina, aun tra-
             tandose en el plano geogratìco de una penfnsula que se extiende en el mar,
             economicamente dependiente del tratìco maritimo y culturalmente ligada
             a las migraciones de los pueblos.
                N ada tenemos de lo que alardear, desde la caida del imperio romano hasta
             el Risorgùnento, sujetos como hemos estado a lo extranjero de cualquier
             origen y procedencia, salvo de las grandes Republicas Marftimas, con su
             escuela 11ena de tenacidad, virtudes clvicas y guerreras de almas intrépidas
             y devotas.
               Las publicaciones como esta tienen  el gran  mérito de  hacer que sus
             lectores hagan uso de la memoria de hazafias historicas, difundir el orgu-
             110 de pertenecer al mismo pueblo de grandes navegantes, estimular en la
             profundizacion de 10s estudios sobre 10s personajes y los hechos: en pocas
             pa1abras, recuperan la cultura marinera, parte inherente de aquellas virtudes
             mora1es que suponen 1as grandes hazafias. Y solo Dios sabe si en momentos
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