Page 267 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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la doCtrina aérea del ejérCito del aire Hasta su integraCión en la OTAN 267
Era posible llevar a cabo grandes ofensivas aéreas y lograr la destrucción total de
ciudades, centros y moral enemiga y la Aviación podía conseguir la decisión por sus
medios; e) La Aviación debía formar un Ejército independiente de Tierra y Marina: el
Ejército del Aire. Las aviaciones auxiliares, Naval y de Ejército, deben desaparecer.
Cuando estudiaba las diferentes organizaciones aéreas, Martínez Merino puntua-
lizaba que, la Luftwaffe era una Aviación independiente, con su propio Ministerio
del Aire, pero estaba consagrada al apoyo al Ejército de Tierra y carecía de menta-
lidad, doctrina y material para ser una aviación estratégica, como se había puesto
de manifiesto en la Batalla de Inglaterra. En cambio la R.A.F. había aprendido a lo
largo de la guerra y modificó su orgánica y su material según vió que era necesario
hacerlo. En Estados Unidos la evolución había sido mayor y se había creado no sólo
una Fuerza Aérea independiente, sino también un Presidente de la Junta de Jefes de
Estado Mayor y un Ministerio de Defensa. Después hacía algunas predicciones sobre
el futuro, bastante acertadas y prudentes.
Como vemos, la doctrina del Ejército del Aire en esta época era básicamente
douhetiana, aunque se careciera de medios para ponerla en práctica. El material del
Ejército del Aire estaba constituído por una especie de “museo volante” de prin-
cipios del II Guerra Mundial, con aviones cada vez más anticuados y que casi no
podían volar por falta de repuestos y gasolina. Básicamente contaba con el Me-109
como avión de caza y el He-111 como bombardero, y ambos remotorizados con
motores británicos.
Tras los acuerdos con EE.UU. en 1.953, la Doctrina Aérea del Ejército del Aire
español estuvo claramente influída por la correspondiente doctrina de la USAF, lo
cual constituye un contraste con la política general de defensa del Gobierno español
y con la capacidad del Ejército del Aire, que sólo podía colaborar en la defensa aérea
de la OTAN en Europa, y poseía una mínima capacidad de apoyo táctico, pero seguía
considerando que lo esencial de la doctrina aérea era la capacidad de destrucción del
poder y el potencial aéreo enemigos.
En la Enciclopedia de Aviación y Astronáutica, editada en 1.972, el entonces Co-
mandante de Aviación D. Rafael González-Granda Aguadé, decía que la base de la
doctrina aérea estaba constituída por los siguientes postulados:
1. Las características más acusadas de las fuerzas aéreas son: gran radio de acción,
velocidad, movilidad, flexibilidad y capacidad de penetración. Otros de sus con-
temporáneos destacaban la rapidez de reacción, la flexibilidad de empleo, la ca-
pacidad de penetración y la potencia.
2. Las fuerzas aéreas ejercen una influencia decisiva en todos los aspectos de las
relaciones internacionales.
3. Las fuerzas aéreas son indivisibles; es decir, para que sus características se explo-
ten al máximo, deben ser empleadas en todos los escalones como un instrumento
indivisible.

