Page 265 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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la doCtrina aérea del ejérCito del aire Hasta su integraCión en la OTAN    265


               Martínez Merino sacaba una conclusión clara: “la participación de la Aviación
            en todos los cometidos de acción sobre el mar, se ha manifestado también como
            resolutiva” y que en el mar, como en tierra, “ninguna acción será ya posible sin la
            intervención aérea y sin el dominio del aire”.
               Finalmente, en Diciembre de 1.946, Martínez Merino publicaba su artículo Aná-
            lisis de algunas doctrinas de guerra aérea, publicado primero en la revista “Ejérci-
            to” y reproducido en parte en el número de Junio de 1.946 de la “Military Review”
            estadounidense. Empezaba por definir el objeto de las doctrinas de guerra aérea,
            luego pasaba revista a las doctrinas aéreas que consideraba más revolucionarias y
            discutidas, luego veía sus aplicaciones o sus repercusiones en la última guerra y,
            finalmente trataba de deducir las directrices generales de las futuras doctrinas de
            guerra aérea.
               Recalcaba que Douhet no había formulado su doctrina con carácter general, sino
            específicamente para Italia; detallaba las “características probables de las guerras
            futuras” que Douhet había predicho y los principios de doctrina que había deducido
            de sus observaciones. Terminaba diciendo que la historia le había dado a Douhet la
            razón en la mayor parte de sus puntos.
               A continuación pasaba revista a las ideas del General William Mitchell. Detallaba
            las ideas directrices de su doctrina, y finalizaba con algunas frases muy significativas
            como: “La potencia aérea es el factor decisivo en nuestra defensa en el Pacífico. Sin
            ella, tanto cualquier intento de apoderarse de nuestras posiciones como el de prote-
            ger nuestra propia nación contra un enemigo, serán infructuosos”.
               Posteriormente pasaba revista a las ideas de Alexander de Severski. Entre las fra-
            ses de Severski, Martínez Merino destacaba: “si nuestra estrategia en el Pacífico se
            hubiese fundado en un predominio del poder aéreo, hubiéramos podido responder a
            la agresión del Japón lanzando inmediatamente sobre sus islas toda nuestra potencia
            aérea de bombarderos”. “Indudablemente nuestro dominio en el Pacífico debe estar
            basado en una estrategia aérea”.
               Después Martínez Merino demostraba la conveniencia, desde el punto de vista
            económico, operativo y doctrinal, de tener toda la aviación reunida en un Ejército del
            Aire, aunque luego éste pudiera dedicarse al apoyo y cooperación con las fuerzas de
            superficie. También reiteraba la conveniencia de un mando supremo interejércitos en
            cada batalla o en cada teatro de operaciones, que podía ser un alto jefe del Ejército,
            de la Marina o del Aire, en cada caso. Douhet pedía un “Ministerio Único de las
            Fuerzas Armadas” y Martínez Merino citaba al Mariscal Montgomery, que decía “La
            victoria aérea es la clave de la victoria terrestre”.
               Después Martínez Merino presentaba las organizaciones de las Fuerzas Aéreas de
            varios países (Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia, Francia, Italia y Japón).
            Para finalizar se atrevía a establecer un nuevo concepto general: “Cada día más, el
            cielo será quien dé o quite la victoria”.
               Finalmente, Martínez Merino publicó en 1.948 su libro Arte Militar Aéreo, en el
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