Page 261 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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la doCtrina aérea del ejérCito del aire Hasta su integraCión en la OTAN 261
Montgomery. 2) El dominio de los mares pequeños se obtiene por acción aérea. El
de los océanos por acción combinada aeronaval. 3) El dominio del terreno se obtiene
por la acción aeroterrestre coordinada. 4) Debido al progreso de la técnica, aumenta-
rán la eficacia y poder decisivo del dominio aéreo.
Sobre el General Douhet, Kindelán decía “De todos los grandes doctrinarios de la
postguerra, sólo él ha formulado un sistema sólidamente establecido en el conjunto y
en los detalles. Su estudio es un manantial inagotable de reflexión, y su doctrina pue-
de influir de modo decisivo sobre los acontecimientos de mañana. Profundamente
clásica en sus puntos de partida y en sus métodos, llega a conclusiones revoluciona-
rias”. Desde luego, las primeras conclusiones de Kindelán son claras y en la línea de
Douhet: “a) Sobre tierra, la defensiva es aptitud fácil y económica; la ofensiva difícil
y cara. b) Sobre mar sucede cosa análoga, salvo operaciones ofensivas parciales, a
las que la mar se presta. c) En el aire la aptitud defensiva es imposible; la ofensiva es
fácil y rinde mucho. Parece lógico adaptar las Armas (los tres Ejércitos) a las aptitu-
des de mayor rendimiento para cada una: la defensiva, para las Armas de superficie;
la ofensiva, para la Aviación”.
Luego Kindelán precisaba otros Principios derivados:
a) No existe más dominio indispensable que el del Aire; este dominio raramente
llega a ser absoluto.
b) La ofensiva estratégica es misión específica del Arma Aérea.
c) El dominio del mar lo conquista y lo mantiene la Aviación.
d) Sólo puede contrarrestarse un poder aéreo con otro aéreo.
e) Las operaciones de bloqueo y desembarco sólo debe intentarlas quien disponga
del dominio del aire.
f) En el aire la calidad vence a la cantidad, y la precisión de efectos constituye el
principal factor de eficacia.
g) La potencia ofensiva de una Aviación varía en razón inversa a la distancia al
objetivo.
Volviendo a la Batalla de Inglaterra, Kindelán decía que se desistió de cruzar el
Canal de la Mancha porque se consideró que la empresa era muy arriesgada mien-
tras no se derrotara a la R.A.F.. Además los alemanes emprendieron la batalla con
un concepto erróneo y medios inadecuados, ya que consideraron que se trataba de
combates accesorios para preparar la acción principal, reservada al Ejército de Tie-
rra. Pero se trataba de la acción principal, de la “batalla decisiva”; ganada la batalla
aérea, la invasión era una empresa fácil, de éxito seguro; perdida, de nada serviría la
formidable máquina de guerra alemana. Le faltó a la Luftwaffe una doctrina lógica
y la fe para seguirla hasta el fin. No se emplearon los aviones adecuados, ni donde
era debido, ni como era debido, ni cuando era debido. Kindelán también estudiaba
el desembarco en Normandía y citaba las palabras del mariscal Montgomery: “Si se
logra coordinar las Fuerzas de Tierra y de Aire, nada puede resistirlas y no se puede
jamás perder una batalla”.

