Page 260 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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cuanto a la Luftwaffe, decía que “no hay aviación bastante fuerte si se dispersa su
esfuerzo. Su actuación en Polonia y Noruega fue magnífica”, pero en la Batalla de
Inglaterra su esfuerzo se dispersó y Kindelán preguntaba: “¿por qué no se estableció
una prelación de objetivos?”; la Luftwaffe tenía que obtener: dominio del mar desde
el aire, dominio de tierra desde el aire y dominio total del aire.
Luego Kindelán recordaba la importancia del dominio del aire y que ni el Ejército
de Tierra ni la Marina prescindirán jamás voluntariamente del auxilio aéreo y afirma-
ba que “el dominio del mar puede ser ejercido desde el aire”.
Recordaba que “la Aviación tiene tres misiones de dominio: dominar el aire, do-
minar el mar y dominar la tierra, aunque “el dominio aéreo no es casi nunca absoluto
en tiempo y espacio”. La conclusión ante la invasión de Creta era clara: antes “el
intento de desembarco en una isla o archipiélago presumía el dominio del mar cir-
cundante”, pero “hoy el dominio del mar se conquista desde el aire”.
Luego, en el otoño de 1.944, Kindelán escribió su libro La Próxima Guerra, en
el que, apoyando las ideas de Mackinder, decía: “Parece iniciarse en nuestros días
la decadencia del Mar respecto a la Tierra, debido a la aparición de un nuevo ins-
trumento bélico de incontrastable poder: el Arma Aérea”. “Con el Arma Aérea, la
reacción continental ha pasado de 40 Km. de alcance a más de un millar de millas”.
Luego Kindelán insistía: “La Aviación es algo tan profundamente revoluciona-
rio que permite substituir veinte combates periféricos por una sola batalla contra el
corazón del país enemigo”. “Desde que la Aviación existe no es preciso destruir el
frente para vencer”.
Aceptaba los principios militares clásicos, pero advertía “Para el Ejército y la
Marina de nada les sirve haberse preocupado de cuidar su “libertad de acción”; sin
el Aire, la “iniciativa en superficie” no existe, la “superioridad de elementos” de
nada sirve. Y afirmaba: “En contraposición a la dispersión en el concepto de “Espa-
cio”, el desarrollo del Arma Aérea impone la concentración en el concepto de “tiem-
po”, lo cual afecta también a la “persistencia en la acción”. Luego presentaba su
tesis básica: las guerras se ganan por una acción coordinada y armónica de Aviación,
Marina y Ejército (que le parecía la tesis más razonable.)
Para Kindelán, las principales misiones del Arma Aérea eran: a) destruir la po-
tencia aérea enemiga hasta alcanzar el pleno dominio del aire, o a lo menos marcada
supremacía (la más fundamental y prioritaria). b) después proteger las industrias de
guerra, los hogares y las comunicaciones contra los ataques aéreos del enemigo; co-
operar con la Flota en la defensa de las rutas marítimas; cooperar con las dos Armas
de Superficie en operaciones ofensivas; y atacar las industrias de guerra, transportes
y bases navales y aéreas del enemigo. Kindelán añadía que, en el mar, en muchas
ocasiones sólo actuaba la aviación embarcada, que obtenía victorias tácticas (con
consecuencias estratégicas).
Kindelán recordaba: 1) El dominio del aire sólo puede lograrlo el Aire y es pre-
misa indispensable de las operaciones terrestres o navales, como decía el Mariscal

