Page 255 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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la doCtrina aérea del ejérCito del aire Hasta su integraCión en la OTAN    255


            gran éxito en la difusión de sus ideas porque sólo quería conseguir la mejor defensa
            nacional dentro de las posibilidades económicas de España.
               Con motivo de las sublevaciones de Jaca y Cuatro Vientos contra la monarquía,
            el gobierno del General Berenguer deshizo la organización de la Aviación Militar.
            Un decreto de 8 de Enero de 1.931 suprimió la Jefatura Superior de Aviación, el
            uniforme verde específico de Aviación, la Escala del Servicio y sus categorías aero-
            náuticas, y restauró la anticuada organización de Sección y Dirección Aeronáuticas,
            se disolvieron las Escuadras Aéreas y se estableció como unidad orgánica superior
            el Batallón Aéreo.
               El gobierno del Almirante Aznar mantuvo estos cambios, pero este gobierno cayó
            el 14 de Abril de 1.931 con la proclamación de la República, y en Julio de 1.931
            se creó el Cuerpo General de Aviación, con un uniforme propio (parecido al de la
            Marina pero con las estrellas del Ejército), aunque no se llegó ni a la Escala única
            ni siquiera a la creación de la 5ª Arma, pese a las promesas del nuevo gobierno. Las
            dificultades del escalafonamiento fueron insuperables.
               En 1.931 dejó de publicarse la revista “Aérea”, pero en 1.932 apareció la “Revista
            de Aeronáutica”, editada por la Jefatura de Aviación del Ministerio de la Guerra; su
            primer director fue el Comandante de Aviación D. Francisco Fernández y Gonzá-
            lez Longoria. Éste y otros discípulos de Kindelán siguieron defendiendo sus ideas
            básicas: la necesidad de crear una Aviación independiente y que englobase los dos
            Servicios (el Militar y el Naval) que coexistían por separado, la necesidad de crear
            una “Armada Aérea” acorde con las ideas de Douhet – pese a que el estado de la
            técnica aún no había permitido la creación del bombardero estratégico tipo “Forta-
            leza volante”-, y la integración de la caza, la “antiaeronáutica” (artillería antiaérea,
            barreras de globos, etc.,…) y la defensa civil en un Sistema de Defensa Aérea. Ya en
            el nº 3 de la “Revista de Aeronáutica” (Junio de 1.932), un editorial titulado “La re-
            forma de nuestra Aviación Militar”, pedía al gobierno que llevara a cabo la necesaria
            reorganización de la Aviación Militar, que incluyera “el concepto de lo que nuestra
            Aviación ha de ser en el conjunto de los medios defensivos de España” y que fijara
            “su doctrina de empleo” para, así, “decidir los efectivos y composición de nuestra
            arma aérea y su distribución más conveniente en el territorio nacional”.
               En Septiembre de 1.931 el Capitán de Navío D. Pedro María Cardona y Prieto,
            ex-Director de Aeronáutica Naval, escribió en la “Revista General de Marina” su
            artículo Con miras a la orgánica aeronáutica nacional. El tercer frente, en el que
            atacaba a la Aviación independiente y defendía una Aviación Naval dependiente del
            Ministerio de Marina.
               En la “Revista de Aeronáutica” de Octubre y Noviembre de 1.932 le respondió
            el Comandante Fernández G. Longoria desmontando todos sus argumentos en los
            artículos Contestando a un ataque. Los eternos aerófobos y La acción aérea inde-
            pendiente. Demostraba que la Aviación podía atacar “la comunicaciones marítimas
            con una intensidad igual o superior” que la Marina y que “la acción aérea indepen-
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