Page 263 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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la doCtrina aérea del ejérCito del aire Hasta su integraCión en la OTAN 263
completo en beneficio de la Armada Aérea. Eso sí, cada Aviación de Cooperación
tenía que estar bajo el mando de un General del Aire, que debía estar en los Cuarteles
Generales del Ejército de Tierra y de la Marina respectivamente.
En Mayo de 1.943, el ya Coronel Martínez Merino publicó otro artículo titulado
Las Grandes Unidades Aéreas, en el que fijaba las misiones de los Cuerpos de Ejér-
cito del Aire.
Poco después, en Octubre de 1.943, Martínez Merino publicó otro artículo, titu-
lado Aviación sobre el mar y Aviación de cooperación con la Marina, en el que daba
por sentado “la necesidad que tiene la Marina de la cooperación aérea”, y añadía: “ni
aun en el supuesto de una Marina con Aviación propia, puede desentenderse el resto
de la Aviación del cometido de apoyarla”, “cuanto menor sea una Marina, más nece-
sitará el apoyo del Aire” y “para disponer del dominio del aire, necesario a la Marina
como al Ejército de Tierra, será necesario acudir al Ejército del Aire”.
Finalmente, en Junio de 1.944, Martínez Merino publicó su artículo Necesario re-
paso a Douhet en el que decía: “Tan fuera de la realidad nos parecen los que esperan
que las doctrinas de Douhet llegue a aplicarse al pie de la letra, como los detractores
furibundos que en su fobia quieren negar a la Aviación capacidad para destruir ciu-
dades, hundir barcos o abatir la moral de la retaguardia”. Pasaba revista a la situación
de la guerra en Octubre de 1.943 diciendo que todo iba según las previsiones gene-
rales de Douhet y además recordaba que Douhet había escrito para Italia, que era un
país con condicionantes específicos y que había dicho: “Si yo estuviera pensando en
un conflicto entre EE.UU. y Japón, no llegaría a estas mismas conclusiones”.
Puntualizaba que Douhet había dicho: “No debemos preguntarle a Napoleón qué
hizo, sino qué hubiese hecho si se encontrase en nuestros tiempos y en nuestras
circunstancias”. También había escrito: “Se dice a menudo que el mejor medio de
defenderse es atacar. En el dominio aéreo esto es cierto de una manera más absoluta.
En él el único medio de defenderse es atacar”. Douhet también decía: “Conquistado
el dominio del aire, la Armada Aérea victoriosa podrá proporcionar amplios medios
auxiliares a su propio Ejército y a su propia Marina”.
En el Pacífico ya no se libraban batallas navales, sino “batallas aéreas” o ae-
ronavales. Pocos días después de publicarse su artículo en la revista, el éxito de la
invasión de Europa y el desembarco en Normandía bajo el “paraguas aéreo” aliado
demostraron que Douhet y Martínez Merino estaban en lo cierto.
Después de la victoria aliada, la doctrina española se mantuvo con los mismos
principios básicos, pero con los matices de la USAF y la R.A.F. Durante 1.946 el
Coronel Martínez Merino escribió en la “Revista de Aeronáutica” varios artículos
sobre cooperación bajo el epígrafe Arma Aérea. El primero fue El Ejército del Aire
en las batallas de superficie, en el que enumeraba las misiones del Ejército del Aire:
a) Destrucción del poder aéreo enemigo, atacándole en sus bases, en el aire o en sus
fábricas, consiguiendo así el dominio del aire. b) Protección del territorio nacional
contra los ataques aéreos. c) Atacar el interior del territorio enemigo. d) Cooperar

