Page 264 - Airpower in 20th Century - Doctrines and Employment
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            con el Ejército de Tierra en todas sus operaciones. e) Cooperar con la Marina en las
            operaciones navales. Todo muy douhetiano.
               Hacía un estudio histórico sobre la Segunda Guerra Mundial en el que recordaba
            cómo “la curva de los éxitos y de los fracasos” coincidía exactamente en los dos
            bandos con la del dominio aéreo. Recordaba que Churchill, después del fracaso de
            la campaña en Noruega, reconoció que su inferioridad frente al poder aéreo enemigo
            había sido suficiente para justificar la retirada de la Escuadra inglesa, y que Gran
            Bretaña se había dedicado a desarrollar su fuerza aérea de un modo frenético, dado
            su retardo inicial frente a Alemania.
               Por su parte los Estados Unidos habían adoptado el lema “La victoria se conse-
            guirá en el aire”, y la Aviación Militar estadounidense, creció enormemente y desa-
            rrolló una Aviación Estratégica que realizó sus misiones sobre Europa con arreglo
            a las doctrinas de Douhet y de Severski, hasta conseguir aplastar a la Luftwaffe en
            colaboración con la R.A.F.; por otra parte creó sus Fuerzas Aéreas Tácticas para
            apoyar a las fuerzas de tierra.
               Martínez Merino resumía la campaña del Pacífico diciendo que había sido la
            lucha por la ocupación de una serie de bases aéreas necesarias para llegar a poder
            atacar el territorio metropolitano del Japón. Se habían realizado numerosos desem-
            barcos navales y aéreos, cuyo éxito estuvo asegurado siempre que se contó con la
            supremacía aérea.
               En el siguiente artículo titulado La Aviación y la guerra en el mar, repasaba todas
            las acciones navales de alguna importancia. Señalaba que los ingleses habían estado
            a punto de perder la Batalla del Atlántico y que sólo la ganaron gracias a la mejora
            de la capacidad y del radio de acción de los aviones del Mando Costero de la R.A.F..
            Recordaba que en el Mediterráneo no había habido grandes enfrentamientos directos
            entre las Flotas de batalla italiana y británica, sino golpes de la Aviación embarcada
            británica en Tarento y de los hombres-rana italianos en Alejandría, para reducir estas
            Flotas; la verdadera lucha había sido por los convoyes de abastecimiento.
               Sobre la guerra en el Pacífico recordaba que no había habido grandes batallas
            navales, sino aeronavales. Después las fuerzas de superficie desembarcaban en una
            isla para adelantar el despliegue aéreo y siempre la conquistaban si contaban con la
            supremacía aérea. Los desembarcos en el Mediterráneo y en el Pacífico habían pro-
            porcionado una experiencia valiosísima a los aliados, que así pudieron desembarcar
            con éxito en Normandía y en Provenza, bajo la protección de la Fuerzas Aéreas alia-
            das. La experiencia de estas enormes operaciones con fuerzas de Tierra, Mar y Aire
            bajo un mando único, habían llevado a los Estados Unidos a crear la Junta de Jefes
            de Estado Mayor en Washington.
               En el siguiente artículo, titulado Intervención del Poder Aéreo en la guerra en el
            mar, Martínez Merino recordaba que la aparición del Arma Aérea había producido
            diversas batallas aeronavales, llamadas “batallas aéreas” por los japoneses, en las
            que la mayoría de las flotas de combate no habían llegado al contacto balístico ni,
            habitualmente, al contacto visual.
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