Page 68 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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Se corriola voz y ellos, desde sus hogares, se han dirigido, se han encon-
trado y han tenido como primeros simpatizantes a pontifices, reyes y nobles.
Poco después llegaron a un gran Ducado, o Roma o una ciudad de mar, y
alli se pusieron a trabajar seriamente con el fin de encontrarle la utilidad a
su apasionado estudio, a menu do a la luz de la vela, en el que todavia no
se veia ellado pnictico y el disefio tenia mas que ver con el arte que con la
estrategia defensiva y de ataque.
A una ciudad de mar no se le de clara la guerra; basta aparecer en el
golfo exhibiendo las galeras de las que se dispone para mostrar la fuerza
que se tiene. Es ci erto que ya habra habido refriegas en las propiedades
lejanas pero, como todos dicen, la guerra se tendra que llevar a casa. Y en
este punto también la melodia del mar pondra de su parte y sera la banda
sonora de fondo.
Comparada con otras ciudades italianas del siglo XIII, Génova participa
de las demostraciones mas evidentes de "diversidad" en los enfrentamientos
contra e1 emperador Federico II. Cabe decir ya rnismo, sobre todo por serle
fiel a la historia, que el hijo de Constanza I de Sicilia y Enrico VI fue para
muchos "el primer espiritu moderno", "un hombre nacido demasiado pronto,
adelantado a su tiempo", "el fundador del Estado Moderno". Por lo tanto,
una vez expuestas estas afirmaciones acerca de Federico II, cabe mencio-
nar que el comportamiento de Génova a lo largo del siglo XIII fue cuanto
menos arrogante. Arrogante pero respetuoso hacia su propia naturaleza.
Arrogante, no obstante, podria interpretarse también de forma negativa y
entonces no estariamos en lo cierto: quien se encuentra frente al mar tiene
tantos horizontes por descubrir cada dia y lega asi a sus mejores ciudadanos
la posibilidad de construir su propio destino.
Al ser una ciudad con posibilidades y creadora de destinos en mar abier-
to, lo que siempre ha querido ratificar Génova ha si do el sentirniento de
libertad, esto es el mantenirniento de su autonomia.
Al encontrarse ante el mar, el orgullo, el espiritu de sacrificio y de aven-
tura, y el sentido de los negocios nunca habrian podido obligarla a "cambiar
de ruta" como podia suceder debido a las interferencias extranjeras: Gé-
nova, debido a su propia naturaleza, rniraba l1U1S alla y lo tenia que hacer
precisamente para escribir su propia historia. De todas estas cualidades
viene la actitud de respeto en los enfrentamientos contra Federico II, sin
por lo tanto renunciar jamas a lo conquistado por mar y tierra: ese estatuto
de libertad conquistada durante siglos no podia de ningun modo mellarse.
Las ciudades de mar crearon su propia historia sobre la melodia de las
olas y solo debian responder a su musica. Es esa melodia la que da forma
al estado de animo, que hace que se repliegue sobre si mismo promovien-

