Page 73 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias                                              71



                 En  1251,  procedente de
                                                                      Bagala arabe.
              Lyon,  Inocencio IV pasani
              por Génova y lo  proclama-
              [(in  vencedor en  su  ciudad
              natai.  Actuani con el  fin  de
              volver a acoger también a los
              exiliados y establecer la paz
              entre las facciones.  El Pon-
              tifice consentira también la
              vuelta de todos aguellos gue,
              mas  o menos  abiertamente,
              habian formado filas  con el
              emperador. De esta forma, la
              facci6n a la gue llamaban los
              "Enmascarados",  guienes
              desde las  Instituciones  ha-
              bian trabajado en si1encio  a
              favor de Federico II, podrfan
              recuperar sus propios bienes.
              Por tanto,  no  hubo castigos
              ni venganzas de ningun tipo,
              e incluso fueron acogidos los
              almirantes de la fiota impe-
              riaI, Ansaldo y Andreolo de
              Mari.
                 La posibilidad de recuperar esta facci6n permiti6 en cierto modo reegui-
              librar la nobleza, algo necesario para, por una parte, tener bajo control a la
              clase emergente, los burgueses, gue de cualguier modo exigian su lugar en
              la sociedad, y por otra, para detener el nacimiento del "bullicio del pueblo"
              gue en algunos momentos parecfa realmente tener conciencia de si mismo.
              Se miraba al pueblo con recelo porgue podria haberse pronunciado y por lo
              tanto reivindicado, y en lo sucesivo también podria haberse mostrado como
              una realidad nueva emergente tras la caida del Emperador, dejando paso al
              inicio de una nueva fase.
                 El Papa Inocencio IV,  con su perspicacia en materia de politica y la
              astucia de sus acciones diplomaticas, supo recuperar también las ciudades
              gue se habian abiertamente alistado en las filas del Emperador, y sucedi6
              lo mismo en todo el Occidente con Savona, Albenga y Ventimiglia. En el
              Levante, el importante basti6n de Lerici fue recuperado por los pisanos y
              Génova volvi6 asi a observar con tranguilidad todas las lineas de su golfo.
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