Page 38 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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            fio,  de la alegoria y de los mlmeros simb6licos. Sin embargo, se trataba de
            un nuevo tipo de carta que contenia la correcta indicaci6n y descripci6n de
            los puertos, es decir, la carta portulana o, ffié:lS  sencillamente, el portulano
            en el que venian recogidos en rojo y negro, en funci6n de su importancia, los
            nombres de los puertos, y que daba cuenta de las distancias que se conocian
            realmente sobre una red de lineas radia1es que coincidian con las direcciones
            de los vientos y de los puntos cardinales dentro de conferendas tangentes
            entre si y divididas en zonas de vientos.
               Por tanto,  por una parte, el mapamundi era un espado jerarquizado,
            aleg6rico y ético,  que reunia en un unico plano espadal toda la historia
            sacra y profana; por otra, era un especio homogéneo, uniforme, construido
            sobre bases matematicas y sobre la red de direcciones de la bnljula y las
            distancias calculadas en funci6n de la navegaci6n estimada. Por lo tanto,
            voi vi endo al titulo de una colecci6n de ensayos de Jacques Le Goff sobre el
            trabajo y la cultura en la Edad Media, se podria hablar dellugar del comer-
            dante que empezaba y habria empezado a oponerse allugar que ocupaba la
            Iglesia, aunque todavfa no lo fuera de forma sentenciosa y extremista. De
            hecho, con las cartas nauticas y los portulanos, nos encontramos frente a
            instrumentos de orientad6n producidos por la burguesia mercantil italiana
            (especialmente genovesa) y catalana que, rechazando la tradici6n enciclo-
            pédica y el simbolismo metafisico que habian sido impuestos hasta entonces
            a favor de la experiencia empirica que se traducia en signos de naturaleza
            pragmatica y mnemotécnica, habria revocado la visi6n medieval sobre el
            espacio. Asi, contribuia a la reducci6n graduaI de las densidades simb6licas
            y  fantasticas que una larga tradici6n habia atribuido a los lugares, empe-
            zando en el ambito mediterraneo, segun la que lugares rnfticos como las
            Columnas de Hércules, indicados con la expresi6n non plus ultra (no mas
            alla), habrfan sido reducidos a simples top6nimos costeros utilizados para
            designar e indicar estrechos y promontorios, hasta hacer del tenebroso y
            ca6tico Océano externo unas aguas poco a poco mas navegables, llegando
            incluso a parecerse a un conjunto de aguas de lo mas familiar y por lo tanto
            transitables como son las del MeditelTaneo, y precisamente con el mismo
            sentido etimo16gico de este "mar entre las tierras".
               En la base de la piramide, se encuentra la aparici6n del mundo mercantil
            y su desarrollo, y por lo tanto el de las concesiones culturales de las que se
            habria hablado. Como ha resaltado Paul Zumthor en uno de sus inspirado-
            res ensayos sobre la representaci6n del espado en la Edad Media, a partir
            de mediados del siglo XIII y, con respecto a otros aspectos, incluso desde
            mediados del siglo XII, "toute fin éthique et sociale tend à se subordonner
            à celle des techniques et de la gestion", por lo que  (( les pratiques tradition-
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