Page 55 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias                                              53



              se halla la respuesta mas inmediata a la constatacion de la decadencia gue
              nos rodea. El "ponerse en camino" es la posibilidad de un continuo cambio
              de perspectiva (hasta las profundidades, hasta hallar lo verdadero), y por lo
              tanto el volver aver, el clasificar, el considerar y elliberarse, finalmente,
              de las luchas terrenales.
                 Hoy se percibe la nostalgia por lo desconocido, por lo gue una vez se
              podia definir como "lugar sin jurisdiccion". Hoy ya nada nos es desconocido
              e incluso el "yacimiento de la soledad", como se le llama a menudo a la
              Patagonia, es uno de nuestros lugares, de los gue ya tenemos conocimiento.
              Cada miedo del hombre no esta, hoy en dia, ligado a lugares por descubrir
              en la tierra sino por el final de este sueno.
                 El salir de viaje por trabajo a menudo se atribuye a unas vacaciones o
              una interrupcion de la rutina diaria. Ya no existe el miedo a los monstruos
              marinos,  los  dioses  arbitrarios,  ni  tampoco  el  de  superar los  lfmites del
              mundo conocido para asi acabar mas alla de las "Columnas de Hércules".
                 Hoy, el crear nuevos lfmites y dibujar nuevas aventuras es un deber de
              la literatura y la poesia. A menudo, como en una especie de "minimalismo"
              americano, el terror puede dibujarse en una simple habitacion y la angustia
              puede sobrevenir en la desolacion de una cocina, en el continuo silencio de
              una presencia bajo una lampara de  neon.  En este caso, las "Columnas de
              Hércu1es" vienen representadas como la puerta misma de casa. Ahi, ademas
              de esta, se encuentra lo misterioso,  guizas el "otro" con toda su carga de
              violencia y desesperacion. Pero esta sigue siendo la vida. La literatura to-
              mani el relevo después y se ocupara precisamente de esto. También de esto.
                 Respetando nuestras imagenes interiores, entrevemos a Lanzarotto Ma-
              locello, inamovible en el puente de mando  de una de  sus  galeras.  Es un
              hombre joven de estatura media y su rostro es el gue puede resultar de una
              suma de las miradas de Descartes y Bernini. En cuanto a su cuerpo, es agiI
              y veloz, y también tiene una musculatura armoniosa.  Sus ojos miran fija-
              mente hacia las "Colurnnas de Hércules". Hasta aguel momento su alma se
              habia guedado serena pero cerca del "Estrecho", guizas al recordar alguna
              de las lecturas -ila Odisea?, iCiceron?, l,Séneca?- y de algunas narraciones
              escuchadas en el puerto de Génova y en Palacio, es  agui gue ese impulso
              patente se apodera de éL  Mas alla de su costado, se oyen los latidos de su
              corazon gue se sienten hasta por el euello.
                Cerca dellfmite no podra volver atras. Sabe muy bien gue su existencia
              también debe pasar una prueba de coraje como esta.
                Que de  U golino y Vadino Vivaldi no  se tuvieran noticias  desde hacia
              veinte anos, no era una buena razon para cambiar de ruta ahora.
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