Page 53 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
P. 53

De Italia a Canarias                                              51



                 Ante todo,  se trata de un noble.  El rostro de un noble casi siempre se
              muestra intranguilo. Sin embargo, de esa mirada, emerge autoridad. No es
              gue se deba ser noble para mostrar autoridad gue, como sentirniento, lo ti e-
              nen todos los hombres, aungue con unos niveles y una intensidad distintas,
              pero sf gue la mezcla inguietud/autoridad distingue al noble por el hecho
              de gue este tiene muy clara la idea de gue, tarde o temprano, la gloria y la
              posesion de las cosas lleganin a su fin.
                 Por lo tanto, la gloria y los acontecimientos terrenales se perdenin en el
              Todo, en lo imperceptible. Un gran poeta italiano, Giorgio Caproni, livornés
              de nacimiento gue adopto la ciudad de Génova y la considero su segunda
              patria, expresa asf este sentimiento del después en el poema "Dies illa":
                 Ningun tribunal.
                 Nada.
                 Asesino o inocente,
                 a los ojos de nadie una cabeza
                 se identificara a otra como
                 se identificara otra a una piedra o un nombre
                 perdido entre la hierba.
                 La muerte
                 (el después) no le favorece
                 a nadie.
                 No hay para nadie,
                 ya guemado cada inverosfmil
                 mapa, ningun camino lo gufa.
                Y de nuevo en el poema titulado "Cianfrogna":
                Se oyen tantas habladurfas
                Se dice, también,
                gue la muerte es una transicion.
                (Cierto: de la sangre a la piedra.)
                Luego, en la vida de un noble vienen aparejados estos dos sentirnientos,
             el de la gloria y el del fin del sueno. Ademas, para un involuntario ejercicio
             mental y anfmico,  esta acumulacion de  gloria, riguezas y poder,  al  final,
             servirfa precisamente a tener bajo control e incluso olvidarse de  aguella
             idea de lo transitorio, de la muerte gue persigue al hombre y a menu do lo
             incita a ser cruel.
                Por lo tanto, nuestro Lanzarotto Malocello, aungue tuviera fe en lo lefdo
             (es cierto gue a menudo muchos narradores, para celebrar las hazanas del
             héroe de turno,  pueden alterar su comportamiento y otorgarle cualidades
             gue realmente no posee), debfa de ser un joven dotado de sabidurfa y con la
             capacidad (al menos esa es la impresi6n gue tenemos) de tener bajo control
   48   49   50   51   52   53   54   55   56   57   58