Page 177 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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de amarillo y rojo, y segun parec(a, largas, muy suaves y delicadas, cosidas
con gran maestrIa y hechas con cuerdas de tripas; y como se pod{a saber
por sus actos, parec(an tener un soberano que era venerado y respetado por
todos. Esta multitud de gentes mostraba el deseo de dialogar y comerciar;
ademas de entretenerse con quienes se encontraban a bordo de los nav{os.
Entonces, los nav{os mas pequefios se acercaron mas a la playa, sin poder
entender el idioma de aquellas gentes, no hicieron ademan de querer bajar a
la playa. Habla alU, segun dicen, un idioma muy comprensible y, del mismo
modo que el italiano, se entend{a bastante bien. Pero viendo que ninguno
de los que iban en los nav{os bajaba, fueron algunos los que se esforzaron
por llegar a nado hasta ellos; algunos subieron a bordo y fueron conducidos
hasta allI por ellos. Finalmente, viendo los marineros que ninguno de ellos
les serfa util, se fueron de aquel lugar, y una vez dada la vuelta alrededor
de la isla, reconocieron que estaba mucho mejor cultivada la tierra en sus
partes mas septentrionales que en las meridionales. Vieron muchas casas,
higueras y arboles, y palmeras sin frutos, hortalizas, coles y hierbas co-
mestibles; por lo que desembarcaron XXV hombres armados, los cuales
buscando en el interior de las casas por si hubiera alguien, encontraron
cerca de XXX personas desnudas todas ellas: estas, atemorizadas al ver
estos hombres armados, empezaron a huir gritando por aquellas tierras.
Una vez en el interior de las casas, constataron que hablan sido fabricadas
maravillosamente bien con piedras cuadradas, grandes troncos de madera
y recubrimientos preciosos: y como encontraron las puertas cerradas a cal
y canto, y quer{an ver como eran por dentro, echaron las puertas abajo
con piedras y las abrieron; como los habitantes se hablan ido, indignados,
empezaron a gritar bien alto por aquellas tierras; finalmente, una vez rotas
todas las puertas que hubieran encontrado, entraron en las casas en las que
solo habla higos secos, buenos que se parec(an a los de Cesena, capachos
de palma, y bastante mejor trigo que el nuestro, teniendo alU granos mas
largos y gordos, y siendo también mas bIanco; parecido a la cebada, y otros
forrajes que les permitla vivir a aquelloshabitantes. Las casas hechas alU
eran de bonitos pedriscos y troncos de madera; en su interior eran blancas
como el yeso. Vieron también una capilla en la que no habla pinturas, ni
decoracion de ningun tipo salvo una estatua de piedra que representaba
a un hombre con una esfera en la mano; cubiertas las pudendas con una
prenda hecha con palmas, segun la tradicion de los habitantes del pueblo,
la cogieron y la cargaron al nav{o que la trajo a Lisboa. Esta isla esta llena
de habitantes, muy bien cultivada, y en ella se recoge el trigo, elforraje, la
fruta y, mas que cualquier otra cosa, los higos. Usan el trigo y elforraje
bien igual que lo hacen los pajaros, comiendo los granos, o como harina,
que comen sin hacer pan, y beben agua.

