Page 187 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias 185
Historia y literatura de viajes
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araiso. Las islas Afortunadas, siempre en ese otro lugar gue es ante
todo pureza, un encanto increible, una vision en la gue todo se llena
de silencio para hacer desaparecer el cuerpo: todo debe pasar por
el p nsamiento hasta enrarecerse de toda idea en un momento gue presagia
la llegada de lo divino.
Ademas del mas alla gue se busca también para asegurar la calma gue se
manifiesta a si misma como tal, poco mas se necesita: un pasaje de la Biblia,
un verso ya antiguo, una frase gue se eleva hasta convertirse en soporte
para cada concepcion ideaI de salvacion posible. También, allado de estos
rayos de lo sublime en los cuales encontraran sustento los poetas, existen
pruebas, incluso, antologias basadas en palabras: pruebas geograficas, es
decir, la unica posibilidad de conexion con la tierra firme, con las certezas
que permitiran el despegue de un suefio, la Poesia, diremos gue incluso lo
que estafuera del alcance de la mano. Es como si solo por la noticia o por
el hecho, pudieran encontrar un lugar seguro en la pagina las palabras gue
incluyeran el secreto de la salvacion. A mas palabras, mas representaciones
de los lugares se presentaban como solucion a nuestras calmadas angustias.
Pero el Paraiso, l,donde se podia encontrar? En Oriente, al menos, se en-
contraba gracias a la fe gue se tenia en la opinion mas antigua. Por lo tanto,
ya se concebia el Paraiso como un lugar evidente y no solo metafisico, una
existencia mas alla de la vida.
Cuando Dante habla de las islas Afortunadas en De Monarchia, expone
toda la inspiracion gue le transmitio Virgilio -el verdadero faro del Poeta- y
de Orosio, el discipulo de Agostino, con su obra Historiae adversus paga-
nos. El Poeta escribio: "Europa después lo convirtio en noble por el muy
antiguo abuelo, es decir, Dm·dano; y también Africa por la viejisima abuela
gue fue Electra, hija de Atlante, rey de gran fama ... Que después Atlante
habrfa sido Africa, y de ello es testigo un monte en aquellas tierras del gue
tomo el nombre y gue Orosio, en su descripcion del mundo, dice encontrarse
en Africa con las siguientes palabras: "El confin extremo de esa tierra es el
monte Atlas con las islas a las gue llaman Afortunadas"; de ella, es decir,
de Africa, ya que era de la gue hablaba ... ".
Creencia sobre el Parafso TelTestre y oscilacion continua entre Oriente y
Occidente. También Dante, en un principio, la situaba en Oriente, pero esta
disputa -gue la opinion publica desconoce- solo refuerza la idea de que entre

