Page 207 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias 205
En tiempos de los dioses
~ ue las Columnas de Hércules fueran franqueadas en la antigliedad,
es un hecho confirmado en mas de un documento. También que-
da claro que en tiempos de la Antiguedad las verificaciones eran
siempre muy dificiles, sin embargo, se puede dar fe de la veracidad de
las obras que hacen referencia a las costas africanas y de mas alla de las
Columnas de Hércules; y la fuente de documentaci6n tiene mayor relevan-
cia si cabe, al mencionar el nombre de su autor, Her6doto. En un pasaje
de sus Historias, la narraci6n tiene como escenario precisamente la costa
africana asi como aquellas que se encuentran mas alla de las Columnas
de Hércules que, con seguridad, en aquellos tiempos, se alcanzaban sin
tanto afan espiritual.
Segun esta obra, la cual es de mucho antes del siglo Va. c., los autores
eran, por un lado, cartagineses y, por otro, indigenas. A cambio de sus mer-
cancias, los cartagineses recibian oro. La satisfacci6n reciproca podia darse
tras un trato "a distancia", por decido de alguna manera -los cartagineses en
sus propias naves y los indigenas dejaban el oro en la playa- pero siempre
o casi siempre se llegaba a un acuerdo entre las dos partes, al menos segun
la obra. Ahora se preguntara el1ector: Wero se trataba de las islas Canarias
aquellas en las que se realizaban estos intercambios comerciales? La hi-
p6tesis mas convincente es la que plantean dichos intercambios, mas que
cerca de una Africa subtropical -como algunas fuentes de documentaci6n
arabes indican en el siglo XII y XIII-, tuvieron lugar a lo largo de la costa
del Marruecos meridional, dellado de la isla de Mogador.
Pero escuchemos a Her6doto en el pasaje de sus Historias (libro IV, 1.96):
"Otra historia nos refieren los Cartagineses, que en la Libia, l1U1S alla de
las columnas de Hércules, hay cierto paraje poblado de gente donde suelen
ellos aportar y sacar a tierra sus géneros, y luego dejarlos en el mismo borde
del mar, embarcarse de nuevo, y desde sus barcos dan con humo la sefial
de su arribo. Apenas lo ve la gente del pais, cuando llegados a la ribera
dejan al lado de los géneros el oro, apartandose otra vez tierra adentro.
Luego, saltando a ti erra los Cartagineses hacia el oro, si les parece que el
expuesto es el precio justo de sus mercaderias, alzandose con él se retiran
y marchan; pero si no les parece bastante, embarcados otra vez se sientan
en sus naves, lo cual visto por los naturales vuelven a afiadir oro hasta
tanto que con sus aumentos les llegan a contentar, pues sabido es que ni
los unos tocan el oro hasta llegar al precio justo de sus cargas, ni los otros
las tocan hasta que se les tome su oro".

