Page 352 - Le Operazioni Interforze e Multinazionali nella Storia Militare - ACTA Tomo I
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352 XXXIX Congresso della CommIssIone InternazIonale dI storIa mIlItare • CIHm
Entrada en Tetuán. Nombramiento del Jalifa (1913)
En 1913, el general Alfau repite lo hecho por O’Donnell y Prim en 1859 y ocupa
todas las posiciones importantes del camino de Ceuta a Tetuán con apoyo desde la costa
del crucero “Carlos V” y el cañonero “Recalde”. El 19 de febrero de 1913 entra, con
toda solemnidad en Tetuán.
En virtud del tratado de 1912 España propuso al Sultán el nombramiento del Jalifa
de su Zona, que recayó en Su Alteza Imperial Muley El Mahdi, primo de dicho Sultán
y esto tuvo un pero…
La campaña de Jolot (1913)
El desacuerdo del Raisuni que pretendía haber sido nombrado Jalifa, dio paso al le-
vantamiento de las cabilas que controlaba, especialmente la de Anghera, y a la dolorosa
campaña del Jolot, conducida victoriosamente por el coronel Silvestre que, por su éxito,
será ascendido (19.06.1913) a general de brigada y enseguida nombrado Comandante
General de Larache. En esta campaña se distinguió, junto a las fuerzas del Ejército, el
2º batallón expedicionario de Infantería de Marina, y fue tal la compenetración que
Silvestre se dirigió directamente al Ministro de Marina, al final de la campaña, en estos
términos:
“Por noticias particulares y por la prensa he sabido que se trata de relevar a las
fuerzas de Infantería de Marina, aquí destacadas, por fuerzas del Ejército.
Hace poco tiempo informé a Guerra respecto a la conveniencia por mil razones,
y las más principales en bien del servicio, de la continuación en esta región de los
batallones de Infantería de Marina, indicando que su situación definitiva podía ser
Larache y Arcila, respectivamente, como fuerzas de desembarco, teniendo siempre
dos compañías y las representaciones de guarnición en cada puerto, y las restantes,
formando un batallón en operaciones y cooperando con las fuerzas del Ejército en
la dura y penosa labor a desarrollar en esta región, en la que ya tantas energías y
denuedos han desplegado esos brillantes y sufridos cuerpos.
Me impulsa, pues, a instar una solución favorable a los deseos de esos cuerpos,
en primer lugar el interés del servicio, pues la misión delicada a desarrollar tendrá
más seguro éxito si dispongo de elementos conocedores del país y sin prejuicios que
tanto dañan; de unidades cuyo espíritu es envidiable, y el más a propósito para su
compenetración con el país y el indígena, porque ni temen al moro ni le desprecian,
y sin olvidar que es su enemigo tratan por todos los medios de atraérseles.
Otra razón, y poderosa, la constituye la ingratitud que resultaría relevar unas
fuerzas que en año y medio no han economizado jamás ni los sacrificios ni el esfuer-
zo constante que requieren los penosos trabajos de instalación e implantación de los
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múltiples servicios anejos a las mismas, en zona de cerca de 2.000 km de ocupación,
los cuales, al poder disfrutar de los beneficios de su esfuerzo, se ven alejados del tea-
tro de operaciones, en el que todo militar tiene fundadamente puestas sus más caras
ilusiones; me mueven, por último, mi general a solicitar de Ud. la continuación aquí
de estos dignos jefes y oficiales y sufridas tropas, los estrechísimos lazos de afecto
creados con el calor del compañerismo de verdad, del que se funde en el crisol de

