Page 355 - Le Operazioni Interforze e Multinazionali nella Storia Militare - ACTA Tomo I
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          Dris para alcanzar el corazón del Rif y para ello conjuntó medios terrestres, navales y
          aéreos. Desde esos puertos, receptores del aprovisionamiento enemigo, se operó hasta
          Anual e Iriguiben, donde comenzó la hecatombe que condujo a dos meritorias retiradas
          anfibias en las mismas playas de ambos desembarcos.
              A principios de 1921, tras grandes éxitos del recién llegado a Melilla general Silves-
          tre y del general Berenguer, se sometieron  las cabilas de Beni Said, Beni-Ulixech y gran
          parte de las de Tensamán y Metalza. El Alto Comisario, general Berenguer (1919-1922)
          escribió a Silvestre: “No se puede hacer más y mejor que lo que has hecho, puedes estar
          satisfecho” y en esa misma carta le pedía informase respecto a un posible desembarco
          en Alhucemas. En consecuencia Silvestre le envío un estudio de su JEM, coronel Mora-
          les que era contrario a hacer nada en Alhucemas antes del otoño de ese 1921.
              Este proyecto de desembarco del coronel Morales (luego muerto heroicamente en
          Anual junto a Fernández Silvestre y su cadáver devuelto por Abd-el-Krim que tenía
          gran aprecio hacia él) fue estudiado cuidadosamente por el Gral. Berenguer que lo juzgó
          incompleto. Por culpa de la mala mar una entrevista entre este último y Silvestre, que
          iba a celebrarse a bordo del “Giralda”, dio lugar a una previa de Silvestre (que iba en el
          “Laya” y se puso al abrigo del Peñón de Alhucemas) con los cabecillas de Beni-Urria-
          guel en la que, según Gómez-Jordana, JEM por entonces del Alto Comisario Berenguer,
          “(…) extremó las arrogancias y amenazas, provocando con ello desfavorable reacción,
          que tuvo fatales consecuencias. Ese mal efecto no pudo ser contrarrestado ya por el
          general Berenguer, cuando, amainado el temporal, que él resistió impertérrito a bordo,
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          pudo desembarcar en el Peñón de Alhucemas” .
              Jordana continua relatando la mala impresión que recibió Berenguer de su visita a
          Anual, en cuanta a la mala calidad de las posiciones defensivas, las pobres vías de comu-
          nicación e incluso de la situación política existente en Beni-Ulixech y Tesamán. A pesar
          de ello Berenguer publicó una Orden General elogiosa hacia lo realizado por Silvestre,
          que terminaba diciendo:
             “Recibid por tanto acierto la más efusiva felicitación, que espero reiteraros pronto
          en la bahía de Alhucemas, perseverando en vuestra actuación, que colma las aspira-
          ciones del que se honra siendo vuestro Alto Comisario y general en jefe, Berenguer”.
              Como hemos dicho, el Ejército y la Armada que luchaban en África estaban bien
          compenetrados y tras los desembarcos en Alfrau y Sidi Dris, desde donde se pretendía
          alcanzar el corazón del Rif  cortando, de paso, el aprovisionamiento enemigo por vía
          marítima, se operó hasta Anual e Iriguiben, donde comenzó la hecatombe que condujo a
          dos meritorias retiradas anfibias:
          •  La de Sidi Dris, donde el “Laya” con sus botes recuperó 23 de los 300 hombres de
             dicho destacamento, perdiendo al alférez de navío Lazaga y cinco marineros. Previa-
             mente el buque había desembarcado una sección al mando del AN Pérez de Guzmán
             al que se concedió una Medalla Militar.
          •  Alfrau, donde entre el “Princesa de Asturias”  y el “Laya”, se pudieron rembarcar
             130 soldados gracias a disponer los botes de otra forma que en la anterior, sufriendo
             el “Laya” la perdida de otros dos marineros.

          2    GÓMEZ-JORDANA: Ops. Cit. Pág. 103, 104.
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