Page 353 - Le Operazioni Interforze e Multinazionali nella Storia Militare - ACTA Tomo I
P. 353
353
ActA
la vida de campaña, que no admite ideas bastardas, y sí las que se inspiran en los
intereses de la patria.
Considérome como el último de los oficiales de ese brillante Cuerpo para el que
solicito en África un puesto, ya que le cupo el alto honor de ser la vanguardia de
nuestra penetración pacífica en el Atlántico”.
Este mismo año se produjo “la tragedia del cañonero “General Concha”, donde
ganó la cruz laureada de San Fernando el AN D. Rafael Ramos Izquierdo.
La maldita niebla y las mismas corrientes que arrastrarán a las barcazas typo K’s en
el desembarco, lo llevó a embarrancar en la Playa de Busicú, cábila de Bocoya, a 5’ de
Alhucemas. El alférez de navío Lazaga marina un bote de remos y llega hasta el Peñón
de Alhucemas en demanda de auxilio. Desde la playa comenzaron a acribillar el buque a
tiros, contándose varios muertos y heridos, entre ellos el propio alférez de navío Ramos
Izquierdo. El Comandante del buque caerá muerto al rechazar a los agresores que esta-
ban ya en el castillo de proa. Ramos se defendió durante 14 horas, rechazando los inten-
tos de parlamento efectuados por el enemigo. Gracias al aviso de Lazaga llegó un buque
mercante con el coronel de estado mayor Vicente Barreda; entonces Ramos evacuó 11
cadáveres de moros (de 21 vistos). Otros de la dotación fueron recogidos por el cañonero
“Lauria” (2 oficiales y 50 marineros, de los cuales 13 heridos). El crucero “Reina Re-
gente” terminó hundiendo a cañonazos al “Concha”. Las bajas sufridas en la dotación
que se componía de 95 hombres, fueron: 16 muertos, 17 heridos y 11 prisioneros; como
8 de ellos se habían ido en el bote con Lazaga, quedaron a bordo 87 que sufrieron 44
bajas, cifra mayor que la mitad de 87; por tanto cumplió con el riguroso reglamento de
la Orden de San Fernando.
El planeamiento de 1913 1
En 1913, el general Francisco Gómez Jordana (“el viejo”), a la sazón Comandante
General de Melilla, pretendió desplegar tropas en Axdir valiéndose de un desembarco
previo en la bahía de Alhucemas.
Para ello comenzó con una importante “preparación” política que unió a los princi-
pales jefes de Axdir (Abd-el-Krim. El Jatabi, padre e hijo, Chindi, Si Bucar y Budra…)
y los predispuso hacia la causa española, comprometiéndose incluso a entregar impor-
tantes miembros de su familia como rehenes para seguridad de las operaciones previstas.
La operación proyectada por el EM de Gómez Jordana, preveía el desembarco de
9.000 hombres, de los cuales 1.000 serían indígenas, acompañados por cuatro baterías
de montaña, con el apoyo, únicamente, de dos cañoneros de la Escuadra y, por supuesto,
sin ayuda francesa (en las conferencias posteriores verán la magnitud, mucho más que
duplicada del de 1925). Es importante a este respecto reiterar que el desembarco se hacía
con el beneplácito y no con la oposición de Abd-el-Krim.
El ministro de la Guerra de turno, se cargó el proyecto de Gómez Jordana porque
el Alto Comisario de España en Marruecos, general Alfau, lo informó negativamente,
quizás por celos hacia el brillante Comandante General de Melilla, como explica con de-
1 GÓMEZ-JORDANA SOUZA, Francisco: “La tramoya de nuestra actuación en Marruecos”. Madrid, 1976.
Pág. 99/

