Page 193 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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esfuerzo por una purificaci6n del alma en el proyecto del reino cristiano.
Tanto Eneas como Dante tienen, por lo tanto, una misi6n; cada uno
en su respectivo campo y momento hist6rico: momento pagano-momento
cristiano. Luego, la salvaci6n tendn'i lugar en ambos en la raz6n misma de
este enorme esfuerzo de "alzamiento": por una parte, una naci6n romana
y, por otra, el pueblo cristiano.
Aqui hay una linea geognifica/interior que hay que seguir; una ruta que
les parece acertada tanto a Virgilio como a Orosio: un Paraiso tenestre pa-
gano (y asi eran tanto las Islas Afortunadas como las Hespérides) situado
cerca del monte Atlas.
Las islas Afortunadas, como si de un Paraiso tenestre se tratara, se en-
contraban allado del monte Atlas. La calidez de Dante, por decirlo asi, fue
una constataci6n de una continuidad beneficiosa. El realismo dantesco que
sabe volver a la superficie en el mejor momento; asi lo confirma Orosio
-historiador y defensor cristiano del siglo IV, nacido en la peninsula ibérica-
lo inspira con su postura. (En su libro mas conocido "Li ber Apologeticus
contra Pelagianos e Historiarum adversum paganos libri septem" trat6 de
demostrar c6mo los males de aquel tiempo no eran los que habia que ha-
cerles llegar a los cristianos, sino que debian recordar la consecuencia de
las perennes discordias de la humanidad).
Que se tratara de las islas Afortunadas o de las Hespérides, tanto Virgilio
como Orosio coincidian en la misma linea de pensamiento, la cual consistia
en un Paraiso tenestre pagano a una corta distancia del monte Atlas. Por lo
tanto, eran: el Paraiso de los ancestros y el Paraiso dantesco. La calidez, mas
que lo sublime, se encuentra para nosotros en esta observaci6n, es decir, en
la preservaci6n de un sentir profundo que dejaba la mente de lado, en busca
de algo mas en la realidad diaria.
Pero hay otra calidez, a nuestro parecer, en el Poeta y esta es la raz6n
por la que nombramos a nuestros antepasados y sus identificaciones -sus
suefios, sus anhelos- que se establecen en el verdadero cristiano del monte
del Paraiso tenestre. Por lo tanto, hay luz, y asi era todo el aire clasico que
se respiraba -desde las islas Afortunadas de los antiguos eruditos hasta el
monte Atlas de Virgilio- una sabiduria catalogada, cierto es, pero nada mas
respecto a la nueva luz que anojaba esta Revelaci6n.
La épica de Virgilio llega a la edad de Augusto y se lleva a cabo de forma
mundana; en el caso de Dante, el proyecto del cristianismo se encuentra en
la salvaci6n del Paraiso.
Por lo tanto, se evaporan hasta hacer desaparecer las islas Afortunadas, asi
como el monte Atlas, los cuales dejan de ser una posibilidad que contemplar
bajo la nueva claridad dantesca, ni tampoco en su viaje.

