Page 197 - Lanzarotto Malocello de Italia a Canarias
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De Italia a Canarias                                            195



              aungue lo hicieran obviamente de forma distinta, temas relacionados con el
              mar y lugares remotos, para luego aprovechar la ola, por decirlo de alguna
              manera, y seguir tratando de establecer relaciones comerciales, politicas o
              religiosas sin cambiar el objetivo iniciaI.
                 Por lo tanto, volviendo a nuestro tema, tanto en Plinio como en Tolomeo,
              las islas Afortunadas correspondian a las modernas islas Canarias. Hemos ci-
              tado a Petrarca y a Boccaccio como escritores gue van clesviando su atencion
              cada vez mas hacia el Atlantico y,  en particular, las islas Afortunadas. Tal
              apertura de horizontes supone, en primer lugar, un problema gnoseologico;
              en estas expediciones gue se atreven a hacer, hay gue decir gue a los albores
              del nuevo mundo, un momento en el gue el descubridor "se descubre" sobre
              todo a si mismo. Y de hecho, es  solamente con el descubrimiento o,  si  se
              le guiere llamar asi, con la constataci6n del otro, de guien vive en aquellas
              franjas de ti erra remotas -en nuestro caso, recordémoslo, el escenario es el
              del archipiélago de las islas Canarias- que se entiende realmente quien ha
              sido el descubridor (Ios descubridores).
                Aquello gue se muestra ante la mirada del hombre occidental alllegar
             mas alla de las Columnas de Hércules, a costas y archipiélagos, es lo otro,
             entendido como el individuo nunca antes visto, quizas mas sofiado gue visto,
             y nunca dibujado completamente en su totalidad real.
                La obra De vita solitaria -que encuentra su lugar en las raices de una
             fu erte tradicion,  la cual desde un Séneca mas intimo, pasa al lado de las
             Confesiones de Agustin y llega hasta la obra de Boecio, De consolatione
             philosophiae- es un intento de preparar un tipo de refugio espiritual, me-
             diante la construccion de un espacio mental, en el gue ponerse al amparo
             tras la constataci6n de la vida y de las decepciones halladas en el camino.
                i., Qué posibilidad le gueda al hombre para aceptar su propia condicion? A
             esta pregunta re sponde Petrarca al observar dos comportamientos diferentes,
             el del hombre ocupado a diario y en cierto modo activo; y el del hombre que
             se diferencia del otro en su  soledad, sin gue la vida de este ultimo resulte
             inactiva, especialmente si en aquellugar que haya elegido y hecho suyo,
             haya lugar para la lectura, la devocion y no falte aquella conversacion sana
             con los amigos que reconforta gracias allogos, al recuerdo y al hecho de
             mantener activa la Memoria. Aquello gue surge de esta obra es un intento
             altamente moraI. Después de la fase, por decirlo de alguna manera, clasicista,
             marcada por obras como Africa,  De viris illustribus, viene la idea de una
             calma retirada, alejando al poeta del ruido del mundo y de los problemas
             con el fin de intentar, aunque fuera mediante el estudio, mejorar su propia
             interioridad.
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